Toluca, Estado de México; 1 de noviembre de 2019.- Pedro y el capitán es un texto dramático de Mario Benedetti escrito en 1979, en el que se aborda la relación entre un detenido político, quien es torturado, y el torturador, no precisamente el que hace el trabajo sucio, sino el que realiza la tarea de obtener información.
Este texto, por el planteamiento del tema, se ha convertido en emblemático y aunque existe una evidente dificultad en determinar cuál es o no un buen texto dramático -pues dicha determinación depende de diversos elementos que integran, incluso, la teoría de la recepción- es innegable que Pedro y el capitán tiene la capacidad de mover, en su sentido más humano, fibras en el espectador.
Pedro y el Capitán, obra de teatro emblemática de Mario Benedetti/ Foto: P. Ramírez
Más allá de la propia interpretación para realizar el montaje de esta obra, el texto de Benedetti ofrece la posibilidad de que un espectador, que cada vez es más ajeno al tema de la tortura, desde su propia existencia, tenga ante sí un hecho posible, frecuente y que está ausente de cualquier procedimiento de justicia, y que, sin embargo, prevalece en nuestros días.
Landó teatro llevó a escena "Pedro y el capitán", la cual presentó en el Festival de las Almas, en Valle de Bravo. A decir de su directora, Betania Paniagua, su montaje es necesario en el contexto de los tiempos convulsos que se viven actualmente en Latinoamérica.
La puesta en escena de Pedro y el capitán estuvo a cargo de Landó Teatro/Foto: P. Ramírez
En entrevista, explicó que en su interpretación buscó apelar al imaginario del espectador trasladando el montaje a imágenes muy conocidas de obras de la iglesia católica, como una convención latinoamericana.
La puesta tuvo su sede original en Teatro Landó, ubicado en Agustín Gasca 202, en Toluca, una opcion cultural independiente en la que Betania Paniagua ha trabajado desde hace varios años y que próximamente tendrá adaptaciones que conformarán un espacio cultural integral.