¿Cuántas contingencias en puerta?

El año anterior sólo se impidió a las escuelas laborar y se presionó a los automovilistas a verificar sus unidades, pero poco se sabe sobre medidas para regular el control de gases de la industria.
9 marzo, 2020
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Han sido varias las ocasiones que en este mismo espacio hemos vertido comentarios sobre la calidad del aire en el Valle de Toluca. Hace un año fue un tema central en nuestra ciudad por la declaración de contingencia ambiental, cosa a la que históricamente no estamos acostumbrados. Respecto a esa contingencia, en el imaginario de la mayoría de las personas se quedaron los operativos implementados, sobre todo por la autoridad municipal de Toluca, en contra de los vehículos sin verificación. Eso ocurrió a principios del mes de mayo de 2019 y hoy está tocando a la puerta una nueva “temporada de ozono”.

Este término es el que emplean algunas instancias gubernamentales encargadas de medir la calidad del aire y emitir advertencias a la gente. Con ello se hace alusión a esa parte del año en la que las temperaturas elevadas, los incendios forestales, la ausencia de lluvia y vientos, entre otros factores, contribuyen a la disminución en la calidad del aire. Es una etapa que inicia en marzo y se prolonga hasta junio.

Durante 2019, la suma de esos factores derivó en una contingencia ambiental en el Valle de Toluca que llevó a suspender clases, buscando limitar la circulación de vehículos. Lo dijimos hace un año y lo reiteramos ahora: han sido años de advertir que estamos respirando bocanadas mortales todos los días, pero sólo cuando se llega a límites como el antecedente ya referido del año anterior es cuando se vuelve al tema. Y, sin embargo, se vuelve a él sólo de manera apurada, sin estrategia, sin protocolos de actuación, sin medidas permanentes y coordinadas para atender el problema. Hoy que estamos iniciando esa temporada es pertinente preguntarnos si ya se ha trabajado en algún protocolo, en un plan, en algunas medidas estratégicas para enfrentar las casi ineludibles contingencias ambientales que se nos pueden venir.

El año anterior sólo se impidió a las escuelas laborar y se presionó a los automovilistas a verificar sus unidades, pero poco se sabe sobre medidas para regular el control de gases de la industria, de las gasolineras, de actividades tan simples como pintar y ya no digamos los negocios que utilizan la combustión como base (panaderías, rosticerías, tortillerías, etc.). ¿Se habrá trabajado en algo de eso durante el año que ha transcurrido desde la anterior contingencia?

Recordemos que Toluca se encuentra entre las cinco ciudades más contaminadas del país y a nivel internacional también tiene “nivel” de urbe altamente contaminada. Son realmente muy pocos (de un dígito) los días en que tenemos buena calidad del aire los que vivimos en esta región; el resto del año estamos siempre entre regular y mala, llegando incluso a “muy mala” calidad del aire en varias ocasiones cada año.

Insisto: está iniciando la “temporada de ozono” y es tiempo de saber qué planes se tienen para enfrentar esta temporada y sus condiciones. Las autoridades estatales y municipales involucradas en la Zona Metropolitana de Toluca tendrían que hacernos saber qué han hecho, qué aprendieron de la experiencia de 2019 y qué es lo que piensan hacer ante las muy probables contingencias ambientales que están por venir. 

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