¡Obstinado! El senador Higinio Martínez mantiene su intención política de presentarse, y de que lo presenten, como la figura dominante de Morena en el Estado de México, el todopoderoso, el jefe de jefes que compromete desde ahora candidaturas entre sus seguidores. Quiere sentar a su suplente, Ricardo Moreno, en la dirigencia estatal, que Gabriela Gamboa repita, que Nazario Gutiérrez regrese a la alcaldía de Texcoco, que Juan Rodolfo mantenga tres más el control presupuestal de Toluca y que Maurilio Hernández se reelija y conserve el control del Poder Legislativo. Larga la lista de deseos del senador que así quiere construir su propia candidatura a gobernador para 2023.
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En su estrategia, el avezado médico líder del GAP y el Grupo Texcoco ha refrendado el acuerdo político, con su compañero Ricardo Monreal, para impulsar la candidatura del diputado Mario Delgado a la presidencia nacional de Morena. Higinio está echando toda la carne al asador para cerrarle el paso en el Estado de México a Bertha Luján y el mayor número de espacios a «Los Puros” que encabeza Daniel Serrano.
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Gerardo Pliego, el hombre que quedó en segundo lugar en la elección anterior, con casi 143 mil votos, se prepara para volver a intentarlo en 2021. Otra vez con los colores del PAN y una muy posible amplia alianza con otras fuerzas de centro. Si alguien puede derrotar a Morena y Juan Rodolfo es precisamente él, que conoce muy bien el municipio y las debilidades de su principal adversario. No hay que perderlo de vista.
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Es un verdadero enigma el uso que el actual gobierno del estado da a su casa de descanso en Valle en de Bravo. Es bien sabido que el gobernador no la ocupa y tampoco su familia, pues cuando decide pasar algún fin de semana por allá, lo hace en la casa de su hermano. Mantener esa propiedad en las condiciones actuales es un despilfarro, debería dársele alguna utilidad pública, es una bella propiedad de al menos 11 millones de pesos que permanece ociosa.
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Alguien debería poner atención a la relevación que hizo el alcalde de Ecatepec, ya que a pesar de que gobierna el territorio municipal más poblado y problemático del Estado de México, desde hace año y medio no ha logrado reunirse en privado, ni una sola vez, con el gobernador. Tal desdén es incomprensible. Como muchos otros liderazgos políticos, para Fernando Vilchis el problema no está en del Mazo, sino en el equipo al que encomienda esas tareas. ¡Vaya, vaya!