Pandemia golpea a comerciantes, se endeudan para sobrevivir

Ante esta pandemia los vendedores de la Terminal de Toluca saben que la venta de cada artículo suma a su economía
3 abril, 2020

Decenas de comerciantes que laboran en las inmediaciones de la Terminal de Toluca dicen haber sufrido una reducción de más del 50% en sus ventas, debido a la contingencia sanitaria decretada ante la pandemia por COVID-19, muchos de ellos denuncian pasar más de cinco horas sin vender un solo producto.

Araceli, una de las comerciantes de la zona, concretó poco antes de la 12 su primer venta, un bolso de 150 pesos, algo usual desde que comenzó la crisis por el coronavirus. Ante esta pandemia los vendedores de la Terminal saben que cada artículo suma, “antes llegábamos y nos comprábamos un tamal, pasaba la de las gelatinas y le comprábamos una” narra Oscar, pareja de Araceli. Ambos reconocen que ahora las cosas son diferentes, ya que la hija de Araceli fue despida de su trabajo y ahora este negocio de mochilas representa el sustento de 8 personas.

Ante las bajas ventas que ha dejado la declaratoria de contingencia por el COVID-19, esta pareja de comerciantes ha tenido que empeñar algunos bienes y solicitar préstamos para subsistir. El local de mochilas que ambos tiene ahora es compartido, pues es la estrategia que varios comerciantes han empleado para poder completar la renta.

Al igual que otros propietarios de negocios, Araceli y Oscar han tenido que prescindir de su personal, ahora ellos mismos lo atienden, “trabajamos por comida”, Oscar recuerda como en el pasado vendían hasta 3 mil pesos en un solo día, dinero con el que podían pagar un empleado, quien cobraba mil 200 semanales más comida y pasajes; el ambulantaje, las bandas de carteristas y los operativos de la policía de Toluca han ido disminuyendo sus ganancias, sin embargo, el COVID-19 puede terminar el negocio.

Ellos, al igual que muchos mexicanos, viven al día, no tienen ahorros, por el contrario, tienen deudas “si antes nos quejábamos, de verdad, ahorita estamos llorando” comenta Araceli, quien a pesar de esto es optimista y se esmera con cada posible cliente, un joven se acerca para mirar las mochilas, se la muestran y es de su agrado, cae la segunda venta, el día pinta mejor que ayer, pero está lejos de ser como antes.

“Nos preocupa más llevar de comer”, la cuarentena no es una medida que esta pareja quiera o pueda guardar, Oscar guarda una pequeña botella con gel antibacterial en la bolsa, pues a pesar de que el riesgo de contagiarse ocupa un lugar en sus pensamientos, también sabe que caer enfermo fulminaría cualquier ilusión de conservar su negocio.

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