Aunque no existe un conteo formal, preciso, las estimaciones más moderadas calculan que en el Estado de México al menos un millón de personas han perdido, temporal o definitivamente, su fuente de ingresos, a consecuencia de la crisis por la que atravesamos. No son sólo los 16 mil despedidos que registra el IMSS, el asunto es mucho mas grave. Culpar de ello al gobierno es absurdo, inmoral.
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Una buena parte de esta sociedad es muy defectuosa: conflictiva, mezquina, violenta, egoísta, incivilizada. Es en este tipo de crisis cuando se muestra lo mejor de ella, pero lamentablemente también lo peor. Es inaudito, inaceptable, condenable, que gente ignorante o francamente idiota, agreda al personal de sanidad –los verdaderos héroes de esta ocasión–, pues son ellos quienes día a día arriesgan sus vidas por atender a los demás.
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Los trabajadores del IMSS están representados en el Estado de México por los secretarios generales de las secciones 5 y 36 del SNTSS, Marcelo Jiménez y Manuel Hernández Quintanar, respectivamente. De uno y de otro, poco o nada se ha sabido en la contingencia en curso. Su ausencia puede no ser casual, sino producto de una estrategia que tiene más intereses políticos que de defensa de la seguridad y los derechos laborales de sus compañeros. ¡Ya veremos!
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También es éste un buen momento para visibilizar la gestión del reelecto secretario General de la sección 9 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, en el Estado de México, Domingo Ortuño Maldonado, quien representa a más de 40 mil trabajadores. ¡Ahora es cuando!
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Prácticamente todos los integrantes del gabinete y sus equipos están guardados en sus respectivas casas, desde hace un par de semanas, haciendo home office. Salen a lo indispensable, acatando las recomendaciones de la Fase II de la contingencia. Bueno, hasta el propio secretario de Salud, Gabriel O´Shea, parece que optó por el aislamiento, el registro de su actividad pública desde hace días es cero.