Abundan evidencias para demostrar, sin lugar a duda, como con recursos públicos, del ayuntamiento de Toluca, se financia una red de bots al servicio de los intereses políticos del alcalde, Juan Rodolfo Sánchez, misma que emplea para el autoelogio o para atacar a sus adversarios o aquellos que le critiquen. Uno de sus pegotes mas obvios, “Laberinto”, aparece registrado por María de Lourdes Castrejón, jefa del departamento web, según el directorio de servidores públicos disponible en transparencia del propio gobierno municipal.
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Desde esos pegotes, por ejemplo, se desarrollan campañas de propaganda negra contra el alcalde panista de Huixquilucan, Enrique Vargas, a quien un día sí, y otro también, le enderezan baterías de fake news con el obvio -como inútil- propósito de restarle popularidad.
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Justo allí es donde aparece la fantasmagórica empresa “Modernización de la Administración Pública y Privada S. A de C.V”, que todo indica corresponde a la razón social de facturas falsas, utilizadas por el área de Comunicación Social para justificar la salida de más de un millón de pesos durante el último bimestre del año anterior, de los cuales una parte muy menor se habría usado para pagar pautas publicitarias en Facebook.
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Parece que Juan Rodolfo se ha obsesionado con la idea, que le han hecho creer algunos de sus amigos y empleados, de que puede ser candidato a gobernador en 2023. Se ha rodeado de un grupo de rufianes que le embelesan, susurrándole al oído, por un lado, mientras por el otro saquean impunemente las arcas públicas para “hacerle un puerquito para su campaña”.
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Uno de los daños colaterales de la emergencia sanitaria, parece inevitable, será el ciclo escolar. Millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, no tienen certeza de qué sucederá con sus estudios esté año, si podrán salvar el ciclo o lo perderán. El secretario de Educación, Alejandro Fernández, tendrá pronto que dar respuestas adecuadas y explicar cómo podrán salvarse cursos. No es cosa menor.