Hace un día que Netflix estrenó la esperada serie “Historia de un crimen: la búsqueda” que retrata los acontecimientos del polémico caso de la niña Paulette Gebara Farah que mantuvo en suspenso a México en el año 2010 debido a su extraña desaparición y a las inconsistencias de su caso que al final de la travesía fue declarado “un accidente”.
La serie, que para muchos significaba un paso más en el caso Paulette, no cuajó lo suficiente, principalmente debido a las actuaciones nada rescatables de su elenco. Quizá se salva Regina Blandón, pues es la más natural al momento de encarnar a su personaje, Carolina Tello, inspirado en la periodista Lily Tellez que entrevistó a Lizette Farah sobre la cama de Paulette cuando la niña tenía unos días desaparecida.
Tampoco podemos decir que nos dejó un buen sabor de boca porque se reveló “la verdad” que todos estábamos esperando y que se ha mantenido oculta por diez años. Por el contrario, se dice lo mismo bajo las mismas circunstancias, o casi.
Lo que sí podemos aplaudirle es su interpretación de los hechos. Para Netflix, Luis Miranda Nava, en ese entonces el Secretario General de Gobierno, es la cabeza intelectual detrás de las inconsistencias del caso Paulette.
Desde el capítulo uno la serie está plagada de relaciones políticas. Tanto así que Alfredo del Mazo, en ese entonces presidente municipal de Huixquilucan, luego de la petición de su novia (que figura como amiga de la hermana del padre de Paulette), es quien pide “el favor” y contacta al procurador Alberto Bazbaz para pedirle que atienda el caso.
La investigación se acelera debido a que el favor para del Mazo es también favor para el Gobernador del Estado de México, en ese entonces, Enrique Peña Nieto.
Alfredo Castillo Cervantes, subprocurador del Estado de México, es el encargado de llevar a cabo las investigaciones. Castillo Cervantes lentamente se irá inmiscuyendo en el caso por órdenes de Miranda Nava, quien hará todo lo posible para que la situación termine por la paz para no afectar la imagen del futuro presidente de la República Mexicana. Sí, Enrique Peña Nieto.
Tras la desaparición de la niña, las primeras investigaciones y el rastreo pericial, nada sucede. Bazbaz comienza a comprometerse con el caso debido a que son órdenes mayores, pero las cosas no son como las pintan y para entonces, Miranda Nava y Castillo Cervantes ya se le adelantaron.
En todos los capítulos de la serie, Castillo Cervantes aparece como un aliado de la familia Gebara Farah y se mantienen actuando en bien del padre de Paulette para que este no tenga nada que ver con las acusaciones que van surgiendo. Evidentemente porque los Gebara son “grandes amigos del gobernador”.
Después de que en una escena se escucha claramente cuando Mauricio Gebara le confiesa a Castillo que sí sabe dónde está la niña, la escena se corta y aparecemos en la habitación de la niña 9 días después de su desaparición.
¿Qué sigue?
Al final de capítulo 3 e inicios del 4 se recrea la llegada de Bazbaz a la recámara donde ya se encuentra Castillo, quien le muestra que el cuerpo de la pequeña estaba en el espacio entre el colchón y la cama. La respuesta del personaje que recrea a Bazbaz es que les “sembraron” el cuerpo.
Miranda Nava aparece solo en los puntos cruciales de la serie para poner en su lugar a Barbaz y acotar claramente que está haciendo demasiado grande el asunto y que afecta al gobernador quien “solo debería estar pensando en su boda”.
Los guiños son claros. Castillo Cervantes siempre está cuando Miranda Nava pone a raya a Barbaz. Tan solo ver la mirada de esos dos conecta a la perfección que, evidentemente esos dos tienen algo que ver con todo esto. Poco después nos daremos cuenta de las inconsistencias evidentes y la manipulación de Castillo Cervantes en las evidencias para sepultar el caso como un accidente.
Luis Miranda se mantiene instruyendo a Bazbaz sobre cómo tiene que llevar la investigación y de plano no involucrar a Mauricio Gebara, pues el personaje que hace la actuación del procurador, insiste en que la niña fue asesinada y que el cuerpo fue “sembrado”.
Cuando Bazbaz se enfrenta a los callejones sin salida, acude al entonces procurador de Justicia capitalino, Miguel Ángel Mancera, para que le ayude con las pruebas del caso. Mancera termina descubriendo inconsistencias en la investigación, pero evidentemente, la sed de poder “para el siguiente sexenio” lo termina dejando al margen de las cosas y, sí, claro que hace el favor a Bazbaz, pero de encubrir lo que es evidente. Su ayuda pasa a la historia como un empujoncito “para lo que pueda venir en el futuro” refiriéndose a la presidencia de Peña Nieto.
Hacia el final de la serie Luis Miranda termina por acorralar a Bazbaz asegurándole que su necedad por jugar al detective terminará llevándolo a que el gobernador lo despida. La amenaza de su estabilidad como funcionario ya ha sido dictada.
Aquella reunión entre Miranda Nava y Bazbaz en el último capítulo de la serie será la reunión final. Bazbaz ya recibió la orden de Luis Miranda, ahora tiene que acatarla y lo hace: cierra el caso como un accidente.
El juego termina sacrificado al peón para salvar a las piezas grandes de ajedrez, y ese, evidentemente, termina siendo Alberto Barbaz, quien renunció al cargo sólo cuatro días después de cerrar el caso Paulette.
Y como todo buen juego tiene una recompensa jugosa, el sucesor de Barbaz terminará siendo Alfredo Castillo Cervantes. ¿Casualidad? No lo parece.Netflix podrá habernos quedado a deber la verdad de lo que realmente le pasó a Paulette, sin embargo, hay una cosa muy clara, este caso siempre será la cruz en los hombros de la política mexiquense.