Centros de desarrollo infantil y guarderías, entre otros sitios dedicados al cuidado de menores, y donde concurren varias personas, han mudado sus prácticas de cuidado a lo virtual, para así extender su asesoría a cientos de padres de familia, a raíz de que el 23 de marzo, a pocos días de haber comenzado la Jornada Nacional de Sana Distancia, el gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo, anunciara que se cerrarían para evitar los contagios entre la población y de forma particular en los niños.
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En México, 571 mil 954 niñas y niños de cero a seis años son cuidados en guarderías públicas y privadas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social 2017 (ENESS), esto equivale al 4.1% de los 14 millones de menores de edad que no pueden ser cuidados por su padres debido a las responsabilidades laborales.
Sin embargo, el esquema de cuidados y de atención que brindaban estos espacios también se vio alterado por la emergencia sanitaria de covid-19. Jessika Q. Martínez, trabajadora de un centro de estimulación temprana ubicado en Metepec, explica, en entrevista, que desde que se anunció esta medida, la directora del sitio donde labora comenzó con las adecuaciones para seguir otorgando un cuidado vía remota a las y los menores.
A través de grupos de WhatsApp, quienes trabajan en este centro de estimulación temprana envían actividades a las mamás de las y los niños que, en tiempos sin covid-19, asistían a la estancia donde ella labora.
“A veces les escribo las actividades y se las mando con fotos, o les hago videos en casa de la actividad a realizar. Todo el tiempo estoy preguntándoles cómo van los niños, ellas me mandan videos de sus bebés y, a partir de esa evidencia, les digo los aciertos y las cosas que podrían mejorar.”
Jessika Q. Martínez explica que hay mamás que continúan trabajando en casa y, debido a esa circunstancia, no realizan todas las actividades que ella les envía. “Una mamá me decía que entre su trabajo, las cosas de la casa y demás se le complicaba mucho, pero otras mamás intentan hacer algo. Hay un poco de todo”.
En mayo, después de que las autoridades federales anunciaran que se extendería la Jornada de Sana Distancia, en el centro de estimulación temprana donde trabaja Jessika decidieron implementar la entrega de materiales para cada infante a las mamás, el pasado cuatro de mayo, con el fin de que la dinámica sea más escolarizada.
Respecto a las clases en línea, Jessika explica que esto iba a ser complicado, en primer lugar por la conexión, por el espacio y por los bebés: “no íbamos a saber cómo estarían los bebés, si se acomodarían, si las mamás se acomodarían”.
Ella dice que conservar el trabajo en estas circunstancias también la ha ayudado, “me ha mantenido ocupada y eso me ha ayudado a pasar la cuarentena, porque si no estuviera haciendo nada tal vez sí me fastidiaría un poco”.