La llegada del coronavirus a México, a los estados, a la Universidad Autónoma del Estado de México, puso en pausa un proceso de efervescencia estudiantil provocado por la violencia de género que se vivía al interior de la institución; algunas facultades entraron en paro, pero, luego de votaciones en algunos casos y acuerdos en otras, la mayoría de los planteles fueron entregados antes de comenzar el periodo de cuarentena decretado por las autoridades sanitarias federales.
El paro estudiantil que fue detonado por la violencia de género al interior de la institución se mantiene hasta ahora sólo en dos facultades: Humanidades y Ciencias de la Conducta; hasta el momento, los estudiantes han rechazado la posibilidad de abandonar el paro y, según una entrevista concedida a AD Noticias, han buscado adaptarse a las medidas de protección generales he intentado implementarlas: uso de gel, revisión de la temperatura a quienes acceden a los plantes y disminuir el agrupamiento de personas.
Actualmente, mencionaron representantes de la Facico y Humanidades, las autoridades están organizando con los académicos clases en línea y evaluaciones que no podrían llevarse a cabo, puesto que las facultades se encuentran en paro.
El movimiento, dicen, ha cambiado porque las peticiones se han generalizado ante la nula respuesta de las autoridades; además confían en que el movimiento se mantenga para mayo, cuando está programado se reinicien las clases.
El movimiento se desató el 24 de febrero, luego de que un estudiante de décimo semestre de la Facultad de Ciencias de la Conducta fue acusado por supuesta participación en una red en la que se habrían puesto en venta fotos íntimas de mujeres –universitarias o no– con el antecedente de diversas denuncias contra profesores, estudiantes y administrativos por violencia y acoso.
En primera instancia, el rector de la Universidad, Alfredo Barrera Baca, asistió al plantel para llegar a acuerdos con los estudiantes, quienes establecieron un pliego petitorio que consideraba mejorar la seguridad para la comunidad, atender los casos de acoso y mejorar algunos aspectos académicos.
En los días posteriores, en todos los planteles se instalaron “tendederos de denuncias” con nombres de académicos que habrían acosado a las estudiantes, de esta acción, se pasó a las asambleas y a las decisiones de poner en paro a las Facultades: Ciencias de la Conducta, Humanidades, Antropología, Artes, Ciencias Políticas, Arquitectura y Diseño y Planeación Urbana y Regional detuvieron actividades.
Por parte de las autoridades, el 26 de febrero se anunció la destitución de tres profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, así como uno de la Escuela Preparatoria Adolfo López Mateos.
Por parte de los universitarios se conformó una asamblea interuniversitaria, se instaló el Comité Coordinador de Lucha –el mismo nombre que tuvo en el movimiento estudiantil de 1976– y se estableció un pliego petitorio conjunto con tres ejes: democratización, transparencia y atención a la violencia de género.
En diversas ocasiones se solicitó la presencia del rector, pero él ya no asistió directamente a los planteles ni a las convocatorias de los estudiantes. Paralelamente, los estudiantes encontraron en las instalaciones del Centro Juvenil Universitario documentos que integraban información de activistas y participantes en movimientos estudiantiles anteriores, así como el registro de páginas de Facebook relacionadas con movimientos sociales. El Cocol pidió la renuncia del rector.
El 19 de marzo, antes de comenzar la suspensión de labores, estudiantes e integrantes del Cocol realizaron una marcha para llevar a la Cámara de Diputados el pliego petitorio, así como la destitución del rector, ahí realizaron pintas en el edificio administrativo y en la rectoría, las vallas que protegían a la rectoría desde poco antes de la marcha del 8 de marzo fueron derrumbadas y muchos vidrios fueron rotos.
Las facultades de la UAEM se encuentran desiertas, los carteles de denuncia referentes al paro permanecen en las puertas de Ciencias Políticas, Humanidades; en medicina, la entrada se permite, explicaron elementos de seguridad, sólo con un oficio.
Mientras transcurre la cuarentena, los estudiantes de Humanidades, aún en paro, consideraron que, si las autoridades hubieran atendido el diálogo antes, no habría sido necesario quedarse durante la pandemia, en este sentido, éstas serían responsables, también, de lo que suceda en términos de riesgo de contagios por COVID-19, además de que los problemas existentes –tanto en la universidad como en la sociedad– no concluyen o se ponen en pausa con la pandemia.