Más de dos millones de mexiquenses en riesgo por COVID-19

Las personas que menos tienen son uno de los grupos poblacionales que podrían ser más afectados por el coronavirus
31 marzo, 2020

Dos millones 668 mil 300 mexiquenses no tienen acceso a servicios de salud, lo cual los convierte en el grupo más vulnerable ante esta pandemia por COVID-19. En otras palabras, las personas que menos tienen y quienes deben salir a trabajar a pesar de la cuarentena, incluso sin contar con seguridad social o presentando un indicador de carencia, además de contravenir las medidas indicadas por las autoridades de Saluda a nivel nacional, son uno de los grupos poblacionales que podrían ser más afectados en esta contingencia sanitaria.

En el Estado de México, según datos del Coneval, de 2016, dos millones 668 mil 300 personas tienen carencia por acceso a los servicios de salud, dos millones 173 mil 800 tienen carencia por calidad y espacios en la vivienda y 2 millones 603 mil personas presentan, al menos, tres carencias sociales.

El éxito de la prevención, así como el manejo de la infección por coronavirus, según se ha visto en otros países, se relaciona con factores económicos de la población; las personas mejor alimentadas, con enfermedades controladas, académicamente mejor formadas, tendrán un más fácil acceso a la recuperación y atención médica.

En contraste, para los sectores vulnerables no es posible económicamente mantener la cuarentena ni acceder con facilidad a los servicios médicos en caso de requerirlos, incluso, desde la etapa de la prevención, la carencia de servicio de agua que viven en las zonas rurales – sólo 54.4% cuenta con agua todos los días, según datos de la Encuesta Nacional de los Hogares 2017- no permite desarrollar los protocolos con exactitud ni oportunidad.

La pobreza alimentaria es un factor a considerar, en 2018, 3 millones 505 mil 800 personas, según datos de Coneval, cumplían con un indicador de carencia de acceso a la alimentación, lo que puede ser un factor de riesgo para que el impacto de una infección sea mayor, incluso, mortal.

En México, la expansión del virus está aún en fase inicial, pero por las experiencias mundiales, como señala para Noticias ONU Patrick Belser, economista de la Organización Internacional del Trabajo, «el COVID-19 ha expuesto la desigualdad reinante en el la sociedad a nivel mundial […] El alto nivel de pobreza e informalidad, y la desprotección de algunos puestos de trabajo dificultan más la contención del virus».

Aunque es temprano para conocer las consecuencias que está pandemia traerá en el Estado de México sería recomendable considerar que la estandarización de las campañas de prevención y los protocolos de atención podrían no ser los adecuados en una población tan heterogénea como la mexiquense.

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