Migrantes varados por la pandemia: entre la angustia y miedo

En México no hay datos precisos sobre el número de migrantes internacionales que transitan por el país, esto los hace aún más vulnerables
27 abril, 2020

Los trámites de asilo político en Estados Unidos y Canadá para al menos 40 migrantes, que se alojan temporalmente en el Edomex, se ha detenido, el cierre de las oficinas ha dejado en pausa sus trámites, la situación se complica para ellos aún más, pues sin trabajo y en medio del pico de la pandemia, en México, no saben si continuar su recorrido por el país, exponiéndose demás al covid-19 o esperar a que pase la curva de contagios en el albergue que los arropa. Mientras tanto la angustia por saber de sus familias y conseguir algo de dinero hace que su tiempo en la entidad pase más lento.

Carlos huyó de su país a causa de la violencia, «ya no se aguantaba la Mara, las extorsiones», en el refugio de don Armando encontró un espacio seguro, su meta es llegar a Canadá

Adultos mayores, niños, hombres y mujeres en búsqueda de una nueva vida esperan hacinados en 200 metros cuadrados que pase la etapa más crítica de la pandemia para reanudar su camino, esperando que no sea el mismo virus el que los frene. “Ya pensamos en un espacio y ya lo abrimos”, responde don Armando Vilchis Vargas, fundador del albergue Hermanos en el Camino, al cuestionarlo sobre la posibilidad de tener un caso de covid-19 en su refugio para migrantes, se trata de un espacio no mayor a los 10 metros cuadrados, donde anteriormente guardaban fierros y partes de automóviles, con unas adaptaciones será el lugar en donde aíslen a los migrantes que presenten síntomas. Hasta el momento no han existido casos sospechosos.

Carlos Jansser, proveniente de Honduras, es uno de los 7 adultos mayores que habitan actualmente en este albergue, un problema de salud lo mantiene incapacitado, por lo que no ha tenido que exponerse en los últimos días, pero pronto espera regresar a trabajar. Carlos tiene 67 años y se encuentra entre el grupo de mayor riesgo ante el nuevo coronavirus.

Carlos huyó de su país a causa de la violencia, «ya no se aguantaba la Mara, las extorsiones», en el refugio de don Armando encontró un espacio seguro, su meta es llegar a Canadá, pero no descarta la posibilidad de quedarse en Metepec, la fortuna de haber encontrado un trabajo que le permita enviar una parte de su salario a su familia, que sigue en Honduras, parece una buena alternativa.

Sin embargo, su reciente incapacidad lo ha puesto en un severo problema, hace más de un año que no se comunica con su familia, durante su viaje, que comenzó hace casi un año, perdió su lista de contactos, antes de la contingencia solía mandarles dinero semanalmente, pero esta semana no ha podido hacerlo y ahora le preocupa que su familia no tenga información de él por ninguna vía. Carlos no tiene más remedio que esperar. La posibilidad de contagiarse ronda su cabeza constantemente, sabe que está entre los más vulnerables, “una de dos, o uno llega al final o se termina el viaje”.

En su última visita al albergue el secretario de desarrollo social del Estado de México, Eric Sevilla, le recomendó a Don Armando atender los casos por su propia cuenta, una sentencia de muerte ante la mortalidad del virus en los adultos mayores, el sistema de salud mexiquense no tiene espacio para los migrantes.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018 (ENADID) se estima que un millón 74 mil personas que radican en México nacieron en otro país. De estos, 40% residen en las entidades fronterizas con los Estados Unidos. El 74.4% nació en los Estados Unidos, 3% en Guatemala, 2% en Colombia y 2.3% en Venezuela son los principales países de origen de los extranjeros radicados en México. Como se deduce de estas cifras, las estadísticas mexicanas sólo recogen los datos de los migrantes que viven en el país, pero no hay datos sobre los migrantes internacionales que solo transitan por el país, algo que ha sido denunciado por autoridades mundiales, ya que los hace propensos a sufrir un sinnúmero de violaciones a sus derechos humanos.

Ante la posibilidad de un brote, como el reportado en un albergue en Tamaulipas, Don Armando reforzó las medidas de seguridad para los migrantes que salen todos los días a conseguir dinero “al llegar deben limpiarse los zapatos, lavarse las manos y la cara, hay un espacio en la entrada, donde pueden llegar a bañarse, porque tenemos agua caliente”. Dentro algunos usan cubrebocas, pero la mayoría no. No parecen demasiado preocupados, “si te toca te toca”. comenta uno de los migrantes.

El apoyo que recibe el albergue ha ido disminuyendo desde hace unos meses y finalmente ha caído en una situación preocupante con la contingencia, el gobierno del estado brinda una despensa diaria para los cerca de 40 migrantes, la sociedad civil entrega otro poco y el gran restante sale de los bolsillos de don Armando, “hace un rato nos trajeron unas tortas y esperamos que en estos días nos lleguen más despensas”, el albergue se encuentra constantemente en aprietos y la pandemia no lo intimida.

Armando Vilchis aprovecha la entrevista hecha por AD Noticias para pedir el apoyo del auditorio, “nos falta arroz, aceite, café, azúcar, productos de limpieza…”. El albergue Hermanos en el Camino se encuentra sobre la calle Juan Aldama, en Pilares, Metepec, y recibe a cualquiera que se acerque en busca de un techo, es uno de los dos refugios que existen en el Estado de México y ha brindado ayuda a miles de migrantes en su paso por nuestro país.

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