Fotos Jesús Mejía
Para los comerciantes de frutas, verduras y productos perecederos de la Central de Abasto de Toluca la verdadera preocupación no es el coronavirus, sino la parálisis comercial que podría ocasionar la Jornada de Sana Distancia. Ante la cuarentena, las ventas podrían caer de manera estrepitosa, provocando que mucha de la mercancía que ya tienen se eche a perder.
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Durante el primer día de la jornada de Sana Distancia, los pasillos de la Central de Abastos de Toluca albergaron a los vendedores y clientes habituales, como en un día normal. “Aquí nadie nos ha dicho nada, ni de medidas preventivas ni de desinfección ni de nada”, asegura un vendedor de frutas y verduras de este sitio de recaudo, “tampoco nos han avisado que se vaya a cerrar o algo así”.

Por ese motivo, en los negocios los “marchantes” trabajaban con normalidad, aunque los pronósticos de Jorge Hernández, representante administrativo de la Central de Abastos, vaticinen que en los próximos días el número de comerciantes disminuya hasta en 40%.
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Mientras se define el destino de algunos vendedores del llamado “estómago» de la ciudad de Toluca, locatarios de comercios donde se expenden abarrotes también reportaron que la gente acudió a comprar más productos de la canasta básica que en días normales. Sin embargo, no se trató de compras de pánico.

Un comerciante encargado de un negocio donde se venden productos higiénicos expresó que, después de que se anunció la Jornada de Sana Distancia, se registró un incremento en la venta de papel higiénico, detergente, cloro y jabones para manos. Precisó que hasta el momento la demanda no ha causado desabasto de ninguno de estos productos y se trata de los clientes normales comprando “un poquito más”.