Foto: Lía Ramírez
Compartir el gozo tiende entre quienes lo comparten un puente que puede ser la base para entender mejor aquello que no se comparte y disminuir el miedo a la diferencia.
Audre Lorde
Es tarde pero ninguna de nosotras está cansada, la jornada ha demostrado que cada vez somos más las mujeres comprometidas con la lucha en contra de la violencia de género. La marcha ha estado llena de unidad y muestras de apoyo. Ya en la Plaza de los Mártires, y gracias al impulso de varias mujeres, una chica logra subir al monumento de Miguel Hidalgo que se encuentra en la explanada de la Legislatura mexiquense; arriba, ella coloca una tela morada sobre el estandarte de uno de los patriarcas de la historia de México. Desciende para recibir, de manos de las compañeras que la cuidan, una tela verde; sube nuevamente y amarra el lienzo al cuello de la estatua. Gracias al apoyo de sus hermanas de lucha, quienes no se han movido de ese perímetro, la joven vuelve al piso. Si antes lo dudaron ahora saben que la unidad nos hace fuertes, nos hace invencibles.
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“Ninguna causa la ha ganado una sola, está ahí el referente de alguien; pero las causas feministas son colectivas y, además, no pueden lograrse individualmente. Si una mujer cambia, cambia ella; pero si cambiamos todas, cambia el género”, dice Marcela Lagarde cuando se refiere a la sororidad.
Este término, que ha demostrado ser estruendoso, se refiere a los pactos de solidaridad que se dan entre mujeres, quienes pueden no tener nada en común, pero a través de estos lazos buscan ofrecerse herramientas, recursos, habilidades y capacidades para transformar la «enemistad» o rivalidad en vínculos de respeto y amor.
Sin embargo, cuando se habla acerca del amor desde la sororidad, la también antropóloga y feminista mexicana destaca que la finalidad de ese amor no es que todas sean amigas y, mucho menos, que obvien las diferencias que hay entre sí. La sororidad busca una alianza solidaria entre mujeres para combatir las opresiones hacia ellas, opina Marlene Moreno, integrante de WIP Perú.
“Se trata de acordar de manera limitada y puntual algunas cosas con cada vez más mujeres. Sumar y crear vínculos.”
La sororidad, continúa Lagarde, es un pacto político entre mujeres y se concreta al visibilizar los puntos de encuentro, así como los desacuerdos que también existen; estos pactos también contemplan las maneras en que son acordados, su renovación o su final. En tanto pacto político, la sororidad apuesta por la recuperación del mundo para las mujeres: “con nuestra alianza política de género vamos por la vida y la libertad de las mujeres”.
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Sororidad es también el sentimiento que, ayer, ocho de marzo, movilizó a más de tres mil toluqueñas para manifestarse contra las diversas expresiones de la violencia de género; sororidad es la capacidad de ver que las agresiones que afectan a una nos afectan a todas; sororidad es reconocernos en los dolores de las otras, pero también regocijarnos con su gozo. Sororidad es lo que mostramos ayer y mostraremos hoy todas las mujeres de Toluca