Huérfanos por la violencia, menores de entre 6 y 15 años de edad, marcharon armados junto con integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) de Chilapa, Guerrero, que exigen la intervención del presidente Andrés Manuel López Obrador, para que se logre la detención de Celso Ortega Jiménez, quien es líder del grupo criminal Los Ardillos, pero además es hermano del diputado local del PRD Bernardo Ortega.
De acuerdo a información de Proceso, la Coordinadora acusa a esa organización delictiva de ser la responsable de ataques armados y ejecuciones a indígenas en la zona, lo que ya suman 28 crímenes, incluidos el asesinato de los diez músicos ocurrido el pasado 17 de enero.
En cuanto a los menores armados, se menciona citando al diario El Sur, que 17 de ellos son originarios de la comunidad de Ayahualtempa, en José Joaquín de Herrera, y dos de Xochitempa, en Chilapa.
“Los inconformes también demandaron la presencia de López Obrador como condición para desbloquear la carretera Hueycantenango-Chilapa que permanece bloqueada desde hace cinco días”, destaca Proceso, que señala líneas adelante que es la segunda ocasión que la CRAC-PF “presenta niños armados como milicianos para enviar un mensaje contra sus adversarios y el gobierno.”
Ya en mayo de 2019, la guardia comunitaria de Rincón de Chautla difundió un video en el que un grupo de niños, sobrevivientes de una masacre ocurrida el 27 de enero de ese año, hacía ejercicios militares con armas de palo para enviar un mensaje contra los grupos delictivos de Los Rojos y Los Ardillos.
Sin embargo, dice Proceso, el grito de auxilio no fue escuchado por el gobierno de López Obrador y el mandatario priista Héctor Astudillo Flores emitió un comunicado para condenar la acción de la CRAC-PF.
“Casi un año después, la CRAC-PF retomó la estrategia de presentar niños milicianos pero ahora portando fusiles reales para insistir en su exigencia de detener a los líderes del grupo de Los Ardillos y garantizar la seguridad en Chilapa.”