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Emilio Lozoya, el exdirector de Pemex, cuya extradición de España se esperó con gran expectación, fue ingresado a un hospital en calidad de detenido bajo estricta vigilancia policiaca.
Luego del operativo en medio de una gran cobertura mediática para trasladarlo –con chaleco antibalas y cubrebocas– al reclusorio, la Fiscalía General de la República (FGR) informó que tras la revisión médica del perito se le encontró “anemia desarrollada y problemas sensibles en el esófago”.
Esta situación pone en espera la primera audiencia ante un juez; Lozoya debe enfrentar procesos penales por lavado de dinero, cohecho y asociación delictuosa –en torno al caso Odebrecth– y por lavado de dinero, en el caso de Agronitrogenados.
A finales de junio, Lozoya aceptó ser extraditado a México y a colaborar con las autoridades; él podría aportar información sobre los posibles fraudes en el sexenio pasado que involucrarían a personalidades como Lus Videgaray y al expresidente Enrique Peña Nieto.
Se está a la espera de las fechas para las audiencias iniciales, según lo permita la salud del ex funcionario y –aunque por ley debe ser una audiencia pública, el juicio será cerrado, según el Consejo de la Judicatura Federal, por razones sanitarias y será el mismo consejo quien ,a través de whats app dará informes del juicio.