Foto Jesús Mejía
La Secretaría General de Gobierno emitió nuevas reglas de operación para el Fondo para la Atención de Desastres y Siniestros Ambientales o Antropogénicos del Estado de México. Este año el dinero con el que cuenta esta partida asciende a 100 millones de pesos y podrá ser utilizado para la prevención y atención de emergencias.
Las reglas buscan garantizar su uso de manera inmediata, diligente y directa, en caso de algún fenómeno perturbador de origen natural o antropogénico; sin embargo, en los 10 años de existencia de este fondo no se ha transparentado su uso y los montos asignados han sido variables.
Mientras los actuales diputados locales han pedido cuentas claras, el anterior auditor superior, Fernando Baz, no incluyó ese rubro en el informe de las Cuentas Públicas, para revisarlo, con el argumento de que el monto era muy bajo.
Los fines
El fondo fue creado en el 2010 con un monto de 75 millones de pesos, para el 2011 creció a 150 millones; de 2012 al 2016 contó con 200 millones de pesos, cada año, y en 2017 subió a 222 millones.
El 2018 fue el año en el que se le asignó el mayor monto de recursos: 500 millones, aunque hubo reclamos de los legisladores, en torno a que no se aplicaron, por lo cual en 2019 y ahora en 2020 la partida quedó en 100 millones de pesos, una de las más bajas desde su creación, hace 10 años.
El presidente de la Comisión de Protección Civil, Max Correa y diputado de Morena ha advertido que no existe claridad en cómo se han utilizado los recursos de ese fondo, que en 10 años ha tenido una bolsa superior a los 2 mil millones de pesos, ni si fueron empleados para apoyar en la reconstrucción después de los sismos del 2017.
El acuerdo sustituye las reglas que estaban vigentes desde el 2013 y se da antes del inicio de periodo de lluvias de este año, en el cual se tienen identificados 94 sitios susceptibles de inundaciones, en 114 colonias de 38 municipios, además de deslaves y otros posibles problemas.
El objetivo es regular y establecer los procedimientos, la ejecución de acciones, la autorización y aplicación de recursos para mitigar las consecuencias producidas por una emergencia o desastre, provocadas por un fenómeno perturbador, tanto a través de acciones preventivas, como de auxilio.
Este fondo, manejado por las autoridades estatales, se podrá destinar para la adquisición de equipo especializado y la realización de acciones de prevención de desastres, así como su atención, que van desde la adquisición de instrumentos para asegurar la infraestructura pública; adquisición de equipo para la prevención y atención de emergencias, capacitaciones.
También para enajenar equipo de protección personal para los rescatistas y materiales de difusión e implementación total o parcial del Sistema Múltiple de Alertas Tempranas y Emergencia del Estado de México; otorgar recursos a los afectados y para la compra de equipo especializado para la atención de emergencias y desastres naturales.
En esta última parte se incluye la reconstrucción y remodelación de los inmuebles que hayan sido afectados, sin relevar la obligación de las dependencias y municipios para aplicar sus programas y recursos en atención y auxilio de la población, ni la responsabilidad de las personas físicas o jurídicas colectivas que hayan dado origen al fenómeno perturbador.
Las reglas subrayan que el fondo sólo debe ser usado para el objeto de su creación y no se podrá solicitar el reembolso de los recursos utilizados para hacer frente a una contingencia
Pero no sólo sirve para atender los estragos de las lluvias, sino también para fenómenos geológicos, químicos-tecnológicos, sanitarios ecológicos, socio-organizativos y todo aquel que represente un peligro y perturbe la vida cotidiana de las personas.
La operación
El procedimiento que contempla para operar ante una emergencia es convocar al Comité Técnico, el cual tendrá de forma permanente a los secretarios General de Gobierno, Finanzas, Agua y Obra Pública, Contraloría y Protección Civil, y de manera temporal a las áreas involucradas en ese desastre y municipios.
Los miembros permanentes tendrán voz y voto para autorizar la aplicación de recursos, evaluar y cuantificar los daños, determinar el tipo de apoyo que resulte idóneo. La vigilancia y rendición de cuentas estará a cargo de la Secretaría General de Gobierno, auxiliada por Finanzas y la Contraloría.
Las dependencias y municipios responsables del ejercicio de los recursos integrarán un Libro Blanco por cada fenómeno perturbador, dando todos los detalles de las inversiones y su aplicación. El uso inadecuado daría lugar a una responsabilidad.
Los recursos serán divididos en dos subcuentas: una para acciones de prevención y otra para atención de emergencias, donde el Comité determinará la cantidad de cada una.
Al ser una de las entidades más pobladas y con alta actividad industrial y vías de comunicación, el estado de México tiene muchos riesgos Tan solo como geológicos se cuentan los sismos, vulcanismos, deslaves y colapsos de suelos, agrietamientos, hundimientos y flujos de lodo.
Los hidrometeorológicos que pueden ocurrir son: ciclones, huracanes, inundaciones, vientos extraordinarios, nevadas, granizadas y temperaturas extremas; los químicos son: incendios, explosiones, derrames y fugas; los sanitarios: contaminación, epidemias y plagas; y los socioorganizativos: marchas, huelgas, concentraciones masivas, accidentes y delitos.