Escasez de profesionales en salud mental, falta de estrategias para cuidar de esta, poca coordinación entre la atención médica y la mental son tres debilidades que la pandemia de Covid-19 ha expuesto en el sistema de salud de China, país donde se registraron los primeros casos de este virus en diciembre del año pasado.
“Cualquier brote epidémico importante tendrá efectos negativos en las personas y la sociedad”, consideran los especialistas médicos Li Duan y Gang Zhu, adscritos al Hospital de la Universidad Médica de China.
Por eso es necesario preestablecer acciones para enfrentar de manera óptima las necesidades de salud mental de las personas que lleguen a enfermar durante los episodios pandémicos, como el actual.
Sin embargo, al analizar el estado de las instituciones que brindan acompañamiento psicológico a enfermos de coronavirus en China, Li Duan y Gang Zhu encontraron tres deficiencias que el sistema de salud chino tiene en lo que respecta a la salud mental.
En un artículo publicado en The Lancet. Medical Journal, los médicos chinos advierten tres puntos débiles en el cuidado de la salud mental de los pacientes con Covid-19 confirmado, pacientes con sospecha de infección, familiares en cuarentena y con el personal médico.
Duan y Zhu observan que si bien en este país asiático se han abierto plataformas en línea para dar asesoría psicológica a las poblaciones referidas, sus necesidades no han sido bien atendidas.
Por un lado, señalan, la planificación general no es adecuada: “cuando ocurre un brote, no existe una organización autorizada para desplegar y planificar actividades de intervención psicológica en diferentes regiones”. Esto repercute en el hecho de que no se distribuyen bien los recursos para atender la salud mental y, por lo tanto, hay pocos diagnósticos oportunos y un deficiente seguimiento de los tratamientos.
Por otro, la coordinación entre los servicios de salud comunitarios y las instituciones de atención de salud mental en algunas regiones de China se ha desacoplado.
Es decir que luego de evaluar los estados de salud mental de las personas afectadas por el Covid-19, estas no pueden ser asignadas de acuerdo con la gravedad de su condición “y la dificultad del tratamiento al departamento o profesionales apropiados para un diagnóstico y tratamiento oportuno y razonable”.
Además, el reducido número de profesionales de la salud mental ha dificultado el establecimiento de equipos de intervención psicológica en algunos escenarios de riesgo.
Debido a esto, médicos, enfermeras y otras personas que tienen acceso a los sitios donde se cuida a los pacientes con coronavirus son quienes brindan también asesoría psicológica, a pesar de no contar con la calificación para ello.
Para tratar de manera adecuada la salud mental de los pacientes con Covid-19, Li Duan y Gang Zhu proponen “considerar el curso de la enfermedad, la gravedad de los síntomas clínicos, el lugar de tratamiento y otros factores para clasificar a las personas que necesitan intervención psicológica y formular medidas específicas para mejorar la efectividad de estas intervenciones”.
Estas mejoras podrán lograrse toda vez que quienes brinden atención a la salud mental evalúen de forma exhaustiva los factores de riesgo de quienes tienen Covid-19, tales como el estado psicológico de la persona en cuestión antes de enfermar, sus duelos, lesiones personales o familiares, por mencionar algunos.