Las alertas de desaparición en el Estado de México van en aumento, ninguna de las medidas tomadas ha sido suficiente para detener la ola no sólo de desapariciones sino de asesinatos y violaciones perpetrada en contra de las mujeres mexiquenses.
De enero a noviembre de 2019, según reportes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el Estado de México se cometieron 108 casos de feminicidio; Toluca, Chimalhuacán e Ixtapaluca encabezan los municipios con más casos; asimismo, según el mismo informe, 294 mujeres han sido víctimas de homicidio doloso.

Las desapariciones también han aumentado drásticamente; según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), poco más de la mitad de los desaparecidos en territorio mexiquense son mujeres.
En la página de la Fiscalía especializada para la investigación de personas desaparecidas, no localizadas, ausentes y extraviadas hay más de 3 mil fichas Odisea del año 2019, entre niñas, niños, hombres y mujeres.

Las alertas de género y los protocolos no han detenido la violencia; también, según datos del Secretariado, se registra que de enero a noviembre se recibieron 347 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violación y 37 mil 57 relacionadas con incidentes de violencia.

Casos específicos son demostración de un sistema fallido de protección a la ciudadanía y, especialmente, de seguridad para las mujeres: los protocolos lentos e ineficaces evitaron el rescate con vida de Jessica, una joven que fue retenida por un supuesto asesino serial, quien la mató en su departamento luego de que la Fiscalía no pudo entrar al inmueble por no contar con una orden judicial, aún cuando los familiares de la víctima la vieron por la ventana.
La sentencia que han recibido los asesinos de Fátima –una niña de 12 años de San Lorenzo Huitzizilapan que fue violada, torturada y asesinada por tres sujetos– tuvo que ser peleada por su madre, pues por un proceso judicial letárgico e ineficaz estuvieron a punto de ser liberados.
Las advertencias de violencia ignoradas por las autoridades han dejado también mujeres muertas, incluso, dentro de instalaciones académicas; es ejemplo el caso de Sonia en la Universidad Autónoma del Estado de México y de Nazaret en la Universidad Autónoma de Chapingo.
Uno a uno se han sumado los casos de mujeres con alerta por desaparición y que, luego, fueron encontradas muertas; las fallas, según denuncias de los familiares de las mujeres desaparecidas se mantienen en los temas más básicos: como la duda de que la desaparecida se haya ido por voluntad, hacer esperar a los familiares, no brindarles información, no recibir las pruebas recabadas por los familiares, no dar los protocolos correspondientes de profilaxis en caso de violación o la revictimización de las mujeres que son ultrajadas o golpeadas.
El año 2019 cierra con un aumento de 30 por ciento en las cifras de desaparecidos en México, según indicó Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda en entrevista con Sinembargo.com
La celebración de año nuevo no lo es tal para las familias que tienen una doble tarea: la búsqueda de sus desaparecidas y la lucha con una sistema que las revictimiza y, aparentemente, no hace nada por detener las violaciones, los feminicidios, las muertes.