El COVID-19 ha puesto en jaque a la economía mundial; el impacto será mayor debido a que tenemos una economía mundial débil y en permanente crisis.
Actualmente no se puede predecir con exactitud las consecuencias en la economía mundial, y particularmente en la latinoamericana.
El Instituto de Finanzas Internacionales calcula que el valor de la salida de capital registrada de las economías emergentes en los primeros 45 días de coronavirus en el mundo (mucho antes de que se propagara por la Unión Europea) es de 30 mil millones de dólares. Este valor es récord a nivel global, superando incluso lo sucedido después del crash financiero 2007-2008.
Esto significa que cuando existan datos actualizados, con toda seguridad habrá una salida de capital sin precedentes de las economías emergentes que afectará -y mucho- a la economía latinoamericana.
La Reserva Federal de Estados Unidos puso a disposición del sistema financiero 1,5 billones de dólares; el Banco Central Europeo anunció que inyectará a la economía 120.000 millones de euros; el FMI también está dispuesto a movilizar un billón de dólares. Sin embargo, una vez que se hace una fuerte emisión, luego nos olvidamos de identificar la ruta de ese dinero.
La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo prevé una pérdida de ingresos globales de 2 billones de dólares como consecuencia de esta crisis. Sólo en febrero, por el efecto de la crisis en China, las pérdidas en producción manufacturera fueron de 50.000 millones de dólares.
Definitivamente, estamos también ante una próxima crisis de oferta que aún no dimensionamos: se están paralizando muchas cadenas globales de producción y también de suministros.
Luego de cada gran crisis, siempre se reacomoda el orden económico global. Después de 2008, la economía global aprendió poco y siguió denostando a la economía real.
A partir de ahora, lo interesante es saber si el consenso surgido en la contingencia perdurará en el tiempo: más y mejor sanidad pública, más Estado, más política fiscal expansiva cuando acechan las dificultades, más economía real y, sobre todo, dar mucha más importancia a los asuntos verdaderamente imprescindibles para la vida humana.
Con información de https://blogs.publico.es/dominiopublico/31255/la-nueva-economia-pos-coronavirus/