Nuestro Talón de Aquiles ante el Covid-19

Más de 72% de la población adulta en el país tiene problemas de sobrepeso que derivan en padecimientos que han presentado las personas víctimas del coronavirus en México: hipertensión, diabetes y obesidad
20 abril, 2020
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El 18 de febrero del año 2019, cuando aún no tenía los reflectores que hoy lo encumbran, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, acudió a la presentación de un libro editado por la UNAM, el Instituto Nacional de Salud Pública y la Academia Nacional de Medicina, La obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones para su prevención y control, era el título del libro. Este libro fue una nueva revisión al tema, tras la publicación, en el año 2012, de Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado. En esa oportunidad el subsecretario López-Gatel afirmó que “de haberse dado cumplimiento a las recomendaciones de la investigación científica recopilada en el libro La Obesidad en México, la estrategia hubiera funcionado”.

Ambos textos, el de 2012 y el de 2018, coinciden en que desde finales de los años 70 las formas de alimentación y los modos de vida empezaron a modificarse en nuestro país, llegando a los años 80 con un problema de sobrepeso y obesidad que se ha convertido en una epidemia que afecta a uno de cada tres adolescentes y niños, así como a siete de cada diez adultos en nuestro país.

En la primera parte del libro editado hace dos años se dice: “en México se ha declarado una emergencia sanitaria por la epidemia de obesidad y diabetes. En 2016, 72.5% de los adultos presentaron sobrepeso y obesidad”. Y agrega: “La obesidad aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades como diabetes mellitus, enfermedad isquémica del corazón, hipertensión, dislipidemias, enfermedades cerebrovasculares y cáncer, las cuales disminuyen la calidad de vida e incrementan el riesgo de muerte prematura, entre quienes las padecen. La obesidad también representa altos costos médicos, estimados en 151 mil 894 millones de pesos sólo en 2014, lo cual equivale a 34% del gasto público en salud y causa una pérdida de productividad estimada en 71 mil 669 millones de pesos (0.4% del PIB) por año”.

En el 80% de los casos, contagiarse sólo derivará en un resfriado, pero su combinación con el sobrepeso y las complicaciones ocasionadas por él agravan la enfermedad

Luego de realizar una evaluación del origen multifactorial del problema, asevera el mismo texto lo siguiente: “La Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes ha sido insuficiente para modificar el entorno alimentario y de actividad física. Su componente educativo tampoco ha logrado motivar a la población a adoptar una alimentación más saludable y realizar más actividad física. Estos dos elementos, así como la modificación del entorno y la motivación de cambio, son indispensables para revertir las altas prevalencias de sobrepeso y obesidad en México”.

Luego se hacen una serie de recomendaciones que deberían seguirse para enfrentar este grave problema y que van desde modificar los comportamientos individuales para optar por vidas más saludables, hasta la promoción de un sistema alimentario distinto al que tenemos, pasando por reformas legales para regular la oferta de alimentos y bebidas que contribuyen a agravar el problema, así como acciones a implementar por parte de las autoridades de todos los niveles para atender este creciente problema de salud.

Como se nos ha informado en el último mes, en las conferencias de prensa que encabeza el doctor López-Gatell, es evidente que la tasa de letalidad del covid-19 en nuestro país se encuentra entre las más altas del mundo. Mientras en otros países de Latinoamérica, por cada 100 casos confirmados de coronavirus mueren de dos a cuatro personas, en México el porcentaje es de 7.7. Esta cifra es superior al promedio mundial (6.7%) y, aunque estamos lejos –todavía- de tasas como las europeas, es evidente que no hemos llegado a la etapa en la que se multiplicarán los contagios y, cuando lleguemos, la vamos a tener que enfrentar con este condicionamiento derivado de la pandemia previa de sobrepeso y obesidad que tenemos presente en el país desde hace muchos años.

La obesidad aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades como diabetes mellitus, enfermedad isquémica del corazón, hipertensión, dislipidemias, enfermedades cerebrovasculares y cáncer,

El grupo científico que está detrás de las medidas tomadas por el Gobierno de México, para enfrentar la pandemia del coronavirus, proyecta que entre el 8-10 de mayo estaremos en la etapa donde los contagios serán más numerosos, contándose por miles. De entre esos miles de contagiados un muy alto porcentaje tendrá que hacer frente a la enfermedad con un estado de salud deteriorado a consecuencia de los problemas de sobrepeso y obesidad ya referidos. Tenemos, pues, un tremendo Talón de Aquiles que puede agravar las consecuencias de esta nueva epidemia, pues, como ya se dijo, más de 72% de la población adulta en el país tiene esos problemas de sobrepeso que derivan en padecimientos de entre los que destacan las tres principales co-morbilidades que han presentado las personas víctimas del coronavirus en México: hipertensión, diabetes y obesidad.

La propia Organización Mundial de la Salud ha señalado que para 80% de los casos, contagiarse sólo derivará en un resfriado, pero su combinación con el sobrepeso y las complicaciones ocasionadas por él agravan la enfermedad y pueden llevar a la muerte de manera muy rápida. Para cuando estas líneas sean publicadas, el número de casos confirmados de covid-19 en México quizá superarán los 8 mil y el número de defunciones las 600, con todo y eso, nos encontraremos muy lejos –todavía- de los casos más graves: Estados Unidos, Italia, España, Francia, etc. 

De acuerdo con la proyección matemática que se presentó el jueves pasado en la conferencia de presidente López Obrador, de no haber tomado en marzo las medidas de mitigación y contención, los contagios a estas alturas de abril serían del orden de los 30 mil por día. Eso ya no ocurrió, pero en unas semanas más vendrá (de acuerdo con la misma proyección) el momento más extendido de los contagios y no somos una población sana en términos generales, nuestros problemas de sobrepeso, obesidad y sus derivados nos convierten en blanco fácil para las complicaciones por coronavirus. 

Por estas razones es indispensable atender la indicación de quedarse en casa, de mantener la sana distancia y evitar las concentraciones de personas. Pero igual o más importante es comenzar a transformar nuestro estilo de vida y alimentación, porque no sólo este virus llegó para quedarse, sino que vendrán otros y, por el camino que vamos, nos pueden tomar sumamente indefensos. Y entonces, ese cuestionamiento fácil que se lanza sobre lo que está haciendo el Gobierno Federal frente a la pandemia del coronavirus debe extenderse de manera muy seria para señalar que poco o nada se hizo desde hace décadas frente a la pandemia permanente que tenemos de sobrepeso y obesidad que hoy es nuestro Talón de Aquiles ante el nuevo coronavirus.

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