Nuevos partidos, pero no nuevas representaciones

Los nuevos partidos no son organizaciones nuevas, ni de liderazgos emergentes, sino de viejos actores políticos, escindidos de otros partidos.
17 febrero, 2020
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Hace exactamente un año publicamos en este mismo espacio una colaboración en la que se dio cuenta del cierre de registro para las agrupaciones, asociaciones e entidades de diversa índole que aspiraban a obtener el registro como nuevos partidos políticos ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Dijimos en aquel momento que inicialmente se habían registrado en total 106 solicitudes, pero luego cuatro organizaciones desistieron de su intento, por lo que quedó en 102 el número de aspirantes a recibir el registro. A partir de entonces dichas organizaciones debieron buscar la afiliación de al menos 233, 945 ciudadanos y celebrar, ya sea 20 asambleas estatales (con 3000 asistentes o más) o 200 asambleas distritales (con mínimo 300 personas).

Ha pasado un año y sólo cinco agrupaciones parecen haber conseguido estas metas. Bueno, falta que el INE valide la documentación que le han presentado (las afiliaciones, las actas de asamblea, etc.). Pero cabe resaltar el dato de que en el camino se quedaron 97, ya sea porque no afiliaron a suficientes ciudadanos o porque no consiguieron convocar a asambleas masivas. ¿Y cuáles son esas cinco? ¿De dónde salieron? ¿Cuáles son sus líderes? ¿Son propuestas nuevas? 

Bueno pues resulta ser que no se trata de organizaciones nuevas, ni de liderazgos emergentes, sino de viejos actores políticos, escindidos de otros partidos o que perdieron el registro en la pasada elección. Según la información vertida por el INE, las cinco organizaciones que han completado esta etapa y entregado la  documentación para ser revisada son: 

  1. Encuentro Solidario, que no es sino un membrete nuevo para lo que en su momento fue el Partido Encuentro Social, que postuló como candidato a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, y que incluso cuenta con una bancada en la Cámara de Diputados. 
  2. Grupo Social Promotor, que es una versión “remasterizada” del partido Nueva Alianza, construido a partir de las redes clientelares del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y que históricamente fue un partido que buscó alianzas con partidos como el PRI, debido a lo cual perdieron su registro en la elección federal del 2018.
  3. Redes Sociales Progresistas, que es una organización cuyas cabezas visibles son familiares y allegados a Elba Esther Gordillo, quien tras salir de la cárcel se dio a la tarea de tejer nuevamente sus redes de clientelas magisteriales, y ahora las encauza en este que podría ser un nuevo partido.
  4. Libertad y Responsabilidad Democrática, que es la denominación de lo que pretende ser el partido “México Libre”. Como todos lo saben, este es el proyecto personal del expresidente Calderón y su esposa, Margarita Zavala, quienes han sido señalados insistentemente por la “sospechosa” manera en la que llegaron a la meta del número de afiliados y de asambleas celebradas, en medio del escándalo por la detención en Estados Unidos de una de las personas más allegadas a ellos: Genaro García Luna, acusado de conspiración para traficar cocaína.
  5. Fuerza Social por México, organización encabezada por el senador Pedro Haces, líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) y que ha sumado a sus filas liderazgos regionales provenientes de otros partidos políticos.

Como lo decía yo hace un año, el concepto de partido político encierra la idea de que la sociedad sería un “todo”, al interior del cual puede haber “partes”, que se conforman por maneras de pensar y vivir. Esas “partes” necesitan estar representadas en los órganos del Estado para hacer oír su voz, sus posiciones, sus puntos de vista y que los mismos sean tomados en cuenta a la hora de diseñar leyes, instituciones, políticas públicas, etcétera. Para conseguir esta representación el camino legal es conformar un “partido” y desde ahí canalizar su interés por influir en las decisiones colectivas sobre la vida social. 

Para poder participar en elecciones postulando candidatos, las multireferidas “partes” necesitan un registro como partidos. Y no olvidemos que, al obtener el registro, también reciben presupuesto por parte del INE para llevar a cabo sus labores.

Llama la atención, pues, que de las más de cien organizaciones que buscaban el registro (y que aglutinaba desde el “Movimiento imperialista” y “México blanco”, hasta “Alianza Movimiento por la Riqueza Indígena”, entre otras) solo cinco estén en reales condiciones de obtener el registro y que las mismas sean encabezadas por viejos liderazgos, grupos de interés bastante identificables y que prácticamente ninguna alternativa programática nueva. En otras palabras, tendremos nuevos partidos, pero no nuevas representaciones de sectores sociales que reclaman ser escuchados y atendidos.

Falta el último trámite para ver a quiénes termina otorgándose el registro. Eso lo sabremos en julio, cuando el INE emita su dictamen final.

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