¿Cubrebocas sí o cubrebocas no? La enfermedad de covid-19 que se transmite por el virus Sars-Cov-2 es relativamente nueva, y por ello los protocolos para prevenir su contagio también lo son. En el caso de la utilización de cubrebocas, la discusión ha sido amplia y, localmente, cuestionada, al menos en sus conferencias, el presidente Andrés Manuel López Obrador no lo usa, tampoco el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, pero sí la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheimbaum y el gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo Maza.
En el artículo “Identifying airborne transmission as the dominant route for the spread of COVID-19” de Renyi Zhang, Yixin Li, Annie L. Zhang, Yuan Wang y Mario J. Molina, este último premio nobel de química mexicano – publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of The United States of America– se concluye que el uso de cubrebocas en público es una medida efectiva para prevenir la transmisión interhumana, esta práctica económica, junto con el distanciamiento social, la cuarentena y el rastreo de contactos representa una gran oportunidad para detener la pandemia de covid-19.”

La evidencia más reciente indica que la transmisión en aerosol o atomizada (como la que se expulsa cuando se estornuda, tose o habla) expele gotas muy pequeñas que pueden contener el virus, lo que sería una causa de dispersión de la enfermedad y no sólo el contacto directo con superficies contaminadas en mucosas.
Así, la razón por la que el cubrebocas funcionaría para disminuir la posibilidad de contagio es que se ha detectado que la transmisión se da a través de dichas gotículas expulsadas por una persona infectada; la mascarilla podría disminuir el paso de las partículas, dado el tamaño de los coronavirus –que según el libro de Microbiología médica es de 120 a 160 nm–, esa sería la razón por la que también se recomienda el uso en personas con síntomas de la enfermedad: ellos evitarían propagar, más que recibir, las partículas que pudieran contener el virus.
Aunque sigue habiendo opiniones distintas, prevalece la que señala que
las mascarillas sí funcionan siempre y cuando sean utilizadas de manera correcta;
El cubrebocas debe cubrir nariz, boca y barbilla, cambiarse cuando esté húmedo y cuidar su manipulación, es decir, no tocarlo reiteradamente; además es necesario no olvidar que el virus Sars-Cov-2 puede transmitirse también por la conjuntiva, tocarse los ojos con la mano contaminada abre posibilidades de contagio que no se resuelven con el uso del cubrebocas.
La Organización Mundial de la Salud, el 5 de junio, cambió sus guías y recomendó a los gobiernos solicitar el uso de cubrebocas en áreas públicas con riesgos de transmisión de Covid-19. En México, el subsecretario de salud señaló:
“En el tránsito a la Nueva Normalidad el cubrebocas será una medida auxiliar para evitar la propagación de #COVID19. Se suma a las medidas de higiene y sana distancia que permanecerán en la sociedad para prevenir coronavirus y otras infecciones de transmisión”.
