De acuerdo con un comunicado emitido por el Ministerio Afgano de Defensa, 36 combatientes del grupo extremista Estado Islámico murieron tras explosión de la conocida como “madre de todas las bombas”, el arma no nuclear más potente jamás empleada que lanzara ayer Estados Unidos con la intención de destruir un sistema de túneles y cuevas que alojaban combatientes del Estado Islámico en la provincia de Nangarthar.
Por su parte, el presidente norteamericano, Donald Trump, defendió la operación calificándola de una “misión muy, muy exitosa”. Hasta el momento no hay declaraciones por parte del grupo Estado Islámico ni de otras milicias sobre lo sucedido el día de ayer.