La forma poca ortodoxa en que el Partido Acción Nacional (PAN) realiza su proceso interno – o coalición – para la elección del 4 de junio, fue puesta en entredicho por Germán Martínez Cázares, ex dirigente nacional del albiazul. Las razones que expone, complicidades con el sistema.
En un artículo que publica Reforma, Martínez Cázares, quien renunciara a la presidencia del PAN tras la debacle del instituto político en las elecciones del 2009 – donde el partido obtuvo 143 diputaciones federales – cuestiona que no se vea empeño por parte de los panistas mexiquenses para ganar la gubernatura.
Cita: “el abordaje en junio próximo al palacio de gobierno de Toluca sería la puntilla electoral al PRI. ¿Quién quiere dejarlo vivo? ¿Por qué, enmedio del mayor desprestigio del PRI, no hay un grito contundente para llamar a esa batalla?, ¿acaso el PAN respeta la tierra de Peña? ¿Tratos, complicidad, cobardía?”
Cuestiona y señala. “En muchas ocasiones los panistas comieron hasta engordar, en la mesa del PRI; y ahora, como propósito de año nuevo, no pueden levantarse a correr un maratón opositor cuya meta sea la gubernatura. Caro están pagando su glotonería”.
En su exposición, Martínez Cázares sostiene que el panismo mexiquense trocó la incorruptible postura para asumirse como seguidores de las tesis hankistas.
Con muchos señalamientos, asegura que los panistas han sucumbido a las tentaciones del dinero, como en el año 2000, cuando tenían mayoría parlamentaria en el Congreso local mexiquense, pero se prostituyeron gracias a Isidro Pastor y, sin decirlo, con la anuencia de Julián Angulo, para después seguir por la ruta del amancebamiento gubernamental.
Los cuestionamientos son varios, como varios los actores panistas que involucra: Agustín Hernández Pastrana, ex alcalde de Ecatepec que devengaba un salario millonario; los negocios turbios del que llama prófugo Gonzalo Alarcón Bárcena, ex alcalde de Atizapán de Zaragoza; las historias del alcalde-actor José Antonio Ríos Granados; el clon de Juan Rodolfo Sánchez Gómez. Y remata que todo ello fue “confianza ciudadana derrochada en frivolidades”, sin dejar de referirse a los recientes conflictos entre ediles panistas.
Pero, sin determinar causas de las descomposición que exhibe, se concreta a asegurar que falta un liderazgo fuerte en el blanquiazul mexiquense – en referencia directa a Víctor Hugo Sondón Saavedra -, pero matiza que la debilidad del PAN en el Estado de México es la cosecha de años de putrefacción, engreimientos y engaños.
Sus cuestionamientos, válidos de suyo, no cuajan en algo concreto. Dispersa ideas y habla de escenarios disímbolos para atacar la contienda del 4 de junio.
Marca derroteros sin rumbo. Callejones sin salida y, como colofón, pregunta a Ricardo Anaya, dirigente nacional panista, cuál será el camino que señalará.
“El PAN tiene tres caminos: 1. Aceptar ingenuamente la alianza con el PRD, para que los chuchos tengan un puente de plata con el hipotético gobernador Encinas, y éste los lleve a la reconciliación con López Obrador. Burla mayúscula. 2. Suspender la contienda interna y lanzar, sin dilación, un candidato propio de unidad entre Edgar Olvera, Enrique Vargas, Laura Rojas, Carlos Madrazo o José Luis Durán; o bien, 3. Convertir a su candidato en el “plan B” del gobernador Eruviel Ávila. Tienen un perfil ideal, parte de esa triste historia panista, el diputado federal Ulises Ramírez Núñez, con el pilón de su inseparable escudero Oscar Sánchez, ex jefe estatal del PAN y admirador de Adolfo Hitler”.
Las consideraciones del ex dirigente nacional panista, quien fuera señalado en su momento de haberse enriquecido al amparo de Felipe Calderón Hinojosa, se dan en un momento donde el panismo busca contrarrestar el crecimiento de Morena, que en las encuestas ya los supera.