Vecinos de la comunidad de San Mateo Atarasquillo, Lerma, determinaron bloquear el acceso a la mina Pica Piedra. La razón de ello, es la degradación que los trabajos en ésta generan al medio ambiente, al grado de que calculan que al menos 50 hectáreas de bosque se han visto severamente afectadas.
En el camino que conduce a la mina se observa un importante mazo forestal; a la vera de un camino polvoso, se aprecia un riachuelo degradado – el Arroyo San Mateo – pero, en las inmediaciones de la cantera, la cual se anuncia como la primera empresa en explotación de recursos no renovables en el Estado de México que cuenta con la certificación de industria limpia otorgada por “la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROFEPA) (sic)”, el panorama cambia por completo.
En esta empresa laboran, de acuerdo con lo expuesto por dos de los trabajadores, 42 empleados, los cuales – señalaron – “tenemos derecho a ganarnos la vida, aunque la gente del poblado no piense lo mismo”.
Una amplia extensión de terreno luce yerma, mientras maquinaria oxidada hace las veces de valla, mientras camiones y maquinaria se sintonizan en un sonido metálico incesante.
La comunidad de San Mateo Atarasquillo congrega a 10 mil habitantes, quienes consideran que la propiedad de Vicente Barranco, quien se ostenta como presidente de la Sociedad Anónima Pica Piedra S.A. de C.V., es un atentado contra la biodiversidad, el respeto a la vida humana y deja de relieve la complicidad de las autoridades para dar permisos sin proyectar los riesgos que ello tendrá en el futuro.
Al respecto, la primera delegada de la comunidad de San Mateo Atarasquillo, Hilda Fuentes Hernández, comentó que en 1979 la comunidad dio su anuencia para que iniciara operaciones; sin embargo, las afectaciones que se exponían eran mínimas.
El problema radica en que la mina expandió su área de devaste y empezó a afectar 15 hectáreas de zona boscosa de la reserva protegida del Parque Otomí-Mexica. Por si ello no bastase, provocó afectaciones al Santuario del Agua de San Lorenzo, que pertenece a la Subcuenca del Río San Lorenzo, por el derribo constante de árboles por parte de la empresa.
Técnicamente, la superficie que la mina podía “trabajar” comprende una superficie total de 16.74 hectáreas; sin embargo, sus trabajos se extienden más allá de lo que tienen oficialmente permitido.
De acuerdo con los vecinos de la zona, quienes este jueves realizaron una asamblea, no sólo se ha provocado daño a la naturaleza, sino deterioro severo en todos los caminos por el paso de camiones pesados, además del maltrato al cerro de donde extraen el material pétreo.
Vista Actual de la mina Pica Piedra

“Ya no queremos la mina, sus apoyos son sólo dádivas que han dado a la comunidad por el deterioro ambiental; ya está convertido esto en un ecocidio”, expuso Fuentes Hernández, quien, a pregunta expresa, dijo que han existido amenazas en contra de los vecinos que han expresado su oposición a que siga operando la mina.