Toluca, Estado de México; 21 de agosto de 2019.- Las ahora repudiadas y mal vistas bolsas de plástico, esas que normalmente dan –o daban-en el super, en el mercado, en la tiendita de la esquina, en cualquier lado; esas que ahora está prohibido usar por la contaminación ambiental que generan, esas que ya casi nadie quiere por temor a ser juzgados de atentar contra el planeta… esas bolsas también generan ingresos para un significativo sector de la población.

A nivel nacional 800 empresas dedicadas a su fabricación dan empleo directo a 50 mil personas; en los últimos meses, como resultado de las medidas aplicadas en diversos lugares para restringir o eliminar el uso de esas piezas, ya han cerrado 100 fábricas y se estima que se han perdido, al menos, unos cinco mil empleos, de acuerdo a cifras difundidas por la Asociación de Industriales de la Bolsa.

En el Estado de México se habla de 200 empresas dedicadas a la elaboración de bolsas de plástico que generan alrededor de diez mil empleos directos y hasta 50 mil indirectos. Aún no hay datos precisos sobre el impacto que ha tenido en ellos, la decisión de algunos gobiernos municipales, como el de Toluca y Metepec, de prohibir su uso, mientras que en la Legislatura local se analizan pros y contras de implementar, en todo el territorio mexiquense, esa medida.

Los empresarios del ramo reconocen que sí contaminan, pero visualmente. Aseguran que las sustancias que contienen no dañan el medio ambiente y que más que prohibirlas, se debe aprender a utilizarlas de manera adecuada para que no sean consideradas como basura.
Al respecto, Isis Neftaly Martínez Morales, Maestra en Ciencias Ambientales por el Instituto Tecnológico de Toluca, con especialidad en Residuos Sólidos Urbanos, manifestó que si bien es necesario reducir el uso de ese tipo de material porque el planeta “ya no puede más”, también es importante considerar la economía que generan y que hay personas que viven de su venta.

Es por ello que una medida que también se impulsa es la llamada economía circular, la cual consiste en que el consumidor, después de utilizar la bolsa, evite contaminarla con productos orgánicos, la conserve en un lugar adecuado para que después pueda regresarla a una de las empresas que se dediquen a su elaboración para que pueda ser reciclada y ya no se utilice materia prima, con lo que también se evita dañar el medio ambiente.
Sin embargo, la diputada María Luisa Mendoza Mondragón, del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México en la LX Legislatura del Estado de México, quien impulsa una iniciativa para dejar de utilizar plásticos en la entidad, argumentó en su momento que debido a su alto costo, muy pocas bolsas se reciclan.

“Procesar y reciclar una tonelada de bolsas de plástico cuesta 4 mil pesos mientras que producir la misma cantidad cuesta tan solo 32 pesos” y señaló que, en promedio, una persona usa 600 bolsas de plástico al año. Precisó que las bolsas que se busca prohibir son aquellas elaboradas con polipropileno termoplástico que tardan cientos de años en degradarse.

Bajo la tutela de las académicas Consuelo Hernández y Sara Ojeda –tal y como lo hizo con su Maestría- Martínez Morales ahora realiza su doctorado, también en el Instituto Tecnológico de Toluca en el que revisa la herramienta conocida como “análisis del ciclo de vida”, mediante la cual se evalúan los impactos ambientales de un producto: desde su elaboración hasta que es llevado a un tiradero de basura.

Para la especialista lo ideal entonces sería que las industrias elaboren bolsas que dañen menos al medio ambiente, que el consumidor después de usarlas la regrese, a fin de que puedan reincorporarse a la cadena productiva, mientras que el gobierno se encarga de manejar integralmente los residuos que se generen también.

De esa manera podría disminuirse la generación de desechos y con ello, la contaminación ambiental. Mencionó que, de acuerdo a datos de Semarnat, en México una persona genera en promedio un kilo de basura al día. De allí que, dijo, primero es necesario cambiar paradigmas acerca de la basura. “La basura creen que ya no sirve y no. Es basura cuando uno mezcla todo lo que compramos”.
Explicó que de acuerdo a la Norma 022 de Semarnat, dentro de la basura hay 31 subproductos, que en su mayoría pueden o bien reusare, o también reciclarse como parte de las tres “R” Reducir, Reusar y Reciclar.

Es por ello que, prohibir el uso de las bolsas de plástico no representa la solución al problema de contaminación ambiental, de daño al medio ambiente, del ecocidio que producen, sobre todo en ríos y mares, ya que provocan la muerte de diversas especies marinas. No, su prohibición es apenas una leve contribución para evitar que esa situación continúe.
Lo que realmente es necesario es que el ser humano adquiera mayor conciencia ambiental, deje de generar desechos que generalmente se van a tiraderos a cielo abierto, una vez que los recoge el personal de servicios públicos; aprenda a poner en práctica las tres “R” y sobre todo, que aprenda que las calles, los sitios públicos, la naturaleza: ¡NO SON BASUREROS!.

Con sus diferencias, al menos 17 países aplican actualmente diversas sanciones por el uso de bolsas de plástico, aunque no son medidas puestas en marcha en la totalidad de sus territorios, sino solo en algunos estados. Entre ellos están Irlanda, Argentina, China, España. Suiza, Singapur, Israel, Canadá y México.
