Toluca, México; 13 de septiembre de 2019. La cantidad de fuegos pirotécnicos que anualmente se queman en el país equivale al uso de 12 mil vehículos automotores, es decir, la pirotecnia emite un porcentaje muy pequeño de los gases nocivos para el aire, expresó durante una entrevista con AD el director del Instituto Mexiquense de Pirotecnia, Derek Isaac Cancino Aguilar.
En contraste con algunos vaticinios que prevén que la calidad del aire empeore después de la quema de artificios pirotécnicos del 15 de septiembre, “en esas fechas no se detona una contingencia ambiental”, pues debido al tipo de materiales y sustancias con las que se elabora la pirotecnia, estas se disipan en un lapso de tres a seis horas después de que se queman.

Derek Cancino explicó que en la manufactura de los fuegos pirotécnicos sí se usan sustancias contaminantes. Para lograr los efectos de luz, color, brillo e intensidad se emplean elementos como el aluminio y el calomel, pero en cantidades muy pequeñas que se descomponen al exponerse al fuego. Sin embargo, para evitar la utilización de dichas sustancias, el Imepi sugiere a los pirotecnistas optar por las sales de bismuto, que no resultan tóxicas ni para los fabricantes ni para quienes contemplan la quema de los artificios.
Cancino también detalló que prohibir la quema y manufactura de estas artesanías ígneas perjudicaría a 40 mil familias mexiquenses que viven de la pirotecnia. Por esa vía, destacó que más del 60 por ciento de la pirotecnia que se consume en el país está hecha en el Estado de México.
En ese sentido, el titular del Imepi informó que cuando alguien adquiere algún artificio pirotécnico, adquiere además
“la consumación de muchas cadenas productivas: están los cartoneros que realizan los tubos, la industria textil de quienes realizan los hilos para las mechas; tenemos al artesano pirotécnico que hace las mezclas y madres solteras que hacen el armado del cartoncillo… son actividades secundarias que se sustentan por la misma pirotécnica” .
Esta labor genera una derrama económica estatal de 6 mil millones de pesos, mientras que a nivel nacional produce 7 mil 700 millones, considerando solamente el uso profesional de pirotecnia, que no contempla en esta cifra la cantidad de pequeños fuegos pirotécnicos que se venden al público.

De ahí que en vez de satanizar su quema, más bien sea necesario que, a través de regulaciones legales, se promueva un uso responsable de los fuegos artificiales y se brinde información confiable para quienes los fabrican y para quienes los consumen, dijo Derek Cancino.