Jorge bajo el árbol de la Mora

  Por Karina Villanueva Han pasado 34 meses desde que el rector Jorge Olvera García rindió protesta al frente de la máxima casa de estudios de la entidad. En mayo del 2013 se comprometió a formar profesionales íntegros y capaces de promover la transformación social. Este viernes entregó cuentas de su administración en lo que fue su cuarto y último Informe de actividades. A las nueve de la mañana comienza a interactuar en las redes sociales, en su primer tweet recuerda que un 3 de marzo, pero de 1828 nació el Instituto Literario del Estado de México, hoy la Universidad
4 marzo, 2017

 

Por Karina Villanueva

Han pasado 34 meses desde que el rector Jorge Olvera García rindió protesta al frente de la máxima casa de estudios de la entidad. En mayo del 2013 se comprometió a formar profesionales íntegros y capaces de promover la transformación social.

Este viernes entregó cuentas de su administración en lo que fue su cuarto y último Informe de actividades.

A las nueve de la mañana comienza a interactuar en las redes sociales, en su primer tweet recuerda que un 3 de marzo, pero de 1828 nació el Instituto Literario del Estado de México, hoy la Universidad Autónoma mexiquense, la tercera mejor del país y 35 en América Latina, logros que dentro de unas horas informará a la comunidad universitaria.

Pocos minutos antes de las 10 de la mañana ya está instalado en uno de los rincones de Rectoría, es entrevistado sobre los logros, avances, retos y pendientes de la Universidad; con un poco de pesar señala que la matricula estudiantil llegó a los 80 mil universitarios, su meta era alcanzar los 100 mil. Se le quiebra la voz. Era su reto. Voltea en busca de agua y hasta quizá de una palmada. Destaca, por el contrario la infraestructura y la oferta académica; nuevas licenciaturas y nuevos planteles.

El reloj marca las 11:22 de la mañana, a la Casa de los Cien Arcos van llegando todos los invitados al último Informe del alguna vez alumno, docente y abogado de la Universidad. Ahí están políticos, ex rectores, empresarios, docentes, servidores públicos, artistas, deportistas. A lo lejos el cantante Oscar Chávez, quien es reconocido por los presentes que le muestran admiración. Es Honoris Causa. Es amigo de “Jorge”.

Minutos antes de las 12, cuando el sol está a su máximo esplendor, aparece Jorge Olvera, con un ligero nerviosismo, ahí está ataviado con un traje negro, camisa blanca y corbata verde, como el verde y oro que ha dicho, lleva impregnado en la piel.

El rector espera la llegada del gobernador mexiquense Eruviel Ávila, revisa el reloj de su muñeca izquierda, el tiempo pasa y el jefe del Ejecutivo brilla por su ausencia, ausencia física y momentánea porque al tiempo que lo esperan, él ya da cuenta a sus seguidores de Facebook a través de video que se dirige a encontrarse con Olvera. Cinco minutos más y el rector se ve un poco desesperado, por momentos se distrae con las ocurrencias del cuaco, mascota de la Universidad, quien ante la mirada de los fotógrafos se tira al suelo, posa para las cámaras y aligera en cierta forma la espera que encabeza el rector a la puerta de la Rectoría.

Finalmente el gobernador llega, saluda primero al equino, mientras sigue grabando con su teléfono celular, después se funde en un abrazo con el rector y ambos avanzan por la improvisada alfombra verde que los conduce al interior del lugar, se dirigen al Aula Magna “Adolfo López Mateos”.

Ya dentro y siguiendo el protocolo establecido, luego de escuchar el himno de la Institución se colocan en el presídium, Jorge Olvera al centro; a su lado derecho Eruviel Ávila; a su izquierda José Manzur, secretario de Gobierno; a los lados Javier Medina, titular del Tribunal estatal y Fernando Zamora, alcalde de Toluca, este último combinado también con corbata verde, alusiva al evento.     

Luego de la proyección de un video con lo más destacado de la administración, es momento de rendir cuentas por última vez de lo realizado en los últimos cuatro años. Una imagen de Adolfo López Mateos es testigo del momento, testigos también son los estudiantes e invitados que desde el patio central de Rectoría siguen atentos el evento a través de pantallas y bocinas. Algunos espontáneos sacan pancartas y cartulinas, ahora nada en contra, todo a favor de quien los representará hasta mayo próximo.

Con su acostumbrado estilo entre poético y con toques de declamación, haciendo énfasis en las citas de autores, en cifras, en reflexiones, emocionado cuenta lo que ha sido su paso por la Universidad, dice ser un hijo autentico y agradecido con su Alma mater, dice también que siempre buscará el cobijo del árbol de la Mora.

Al recordar que en su época de estudiante tuvo carencias económicas se dirige a Ávila Villegas y le dice que al igual que él son hijos del pueblo, al igual que ellos, refirma, la Universidad alberga a todos; a los hijos del obrero, del servidor público, del intelectual, del migrante, del campesino.

El discurso es largo, más de 40 minutos en los que Olvera se emociona, por momentos endurece su rostro, en 40 minutos ni siquiera toca el vaso con agua a la izquierda de su pódium, mismo que es decorado con un arreglo de rosas amarillas, las cuales rompen con el auriverde que domina en  la sala.

Para ese entonces la corbata verde ya está más inclinada hacia la izquierda; él continúa con énfasis su reseña.

Poco después de la una de la tarde cierra su intervención haciendo suyas las palabras de López Mateos: “Puedo únicamente asegurarles que mi modesta obra fue una entrega total de mi pensamiento, de mi voluntad y de mi emoción, para hacer de nuestra vieja casa de estudios un Instituto siempre renovado… desde estas aulas, por estos arcos, desde la Universidad, la más noble y firme tradición cultural de nuestro Estado. ¡Que viva la Universidad Autónoma del Estrado de México, Patria, Ciencia y Trabajo!”.

Aplausos y gritos de pie, felicitaciones y abrazos. Visiblemente emocionado sonríe, se conmueve a punto de las lágrimas, asiente con la cabeza, los presentes no se cansan de aplaudir, continua la intervención del mandatario mexiquense, el rector se sienta para escuchar, finalmente da un sorbo al vaso con agua y mantiene una sonrisa permanente hasta que termina el Informe. Son casi las 2 de la tarde, la gente se acerca para el abrazo, para la fotografía, para la felicitación o simplemente para la despedida.    

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