El testimonio de Irinea Buendía Cortes, madre de Mariana Lima Buendía, asesinada en el 2010 por su pareja es ejemplo de lo que en el Estado de México se constituye en un escarnio a la población: los feminicidios.
“Nos manosean, nos violan por el simple hecho de ser mujeres”, señaló esta mujer originaria del municipio de Chimalhuacán, quien sostiene que la inseguridad y las violaciones nos ahogan, que todo México se está convirtiendo en un cementerio.
“Las madres somos las que buscamos a nuestros hijos por nuestros propios medios… debemos parar este viacrucis que, en mi caso, a siete años no termina”, señaló y lanza dos peticiones concretas: “queremos médicos conscientes de la situación, no carniceros que llegan a descuartizar a nuestras hijas; y servidores públicos con tres dedos de frente”.
Es un ejemplo de lo que sucede y que, de acuerdo con lo expuesto por María de la Luz Estrada Mendoza, coordinadora Ejecutiva del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, si bien “se ha hecho mucho, no es suficiente”.
En rueda de prensa, indicó que la ahora Fiscalía General de Justicia reconoce que en el Estado de México se cometieron 626 asesinatos de mujeres en suelo mexiquense entre 2015 y 2016, de los cuales sólo 296 se catalogaron como feminicidios y que, de ellos, solamente se resolvieron sentencias condenatorias de los responsables de diez casos.
A un año y 10 meses de que se decretó en 11 municipios de la entidad la Alerta de Género, el grupo interdisciplinario que le da seguimiento a los casos avanzó en la georreferenciación de las zonas de riesgo en el territorio mexiquense, pero, debido a la falta de coordinación con los ayuntamientos participantes, acciones de prevención y corrección que se realizan toman un curso incorrecto.
Explica al respecto: “Los presidentes municipales reportan que cambiaron luminarias, que recuperan espacios públicos, que crean corredores de movilidad seguros para mujeres, y sí lo hacen, pero no en las áreas marcadas y georreferenciadas como de alto riesgo”.
De acuerdo con los datos del organismo, se sabe que la mayoría de las víctimas tiene entre 21 y 35 años de edad, lo que define la población de mayor riesgo; que el 40% de las víctimas murió por asfixia y el 35% por arma punzocortante, lo que implica un uso desmedido de la fuerza en ese tipo de asesinatos.
Y agregó que “el 60% de los cadáveres se localizaron en la vía pública, lo que desmiente que los feminicidios sean asunto al interior de un hogar”.
Dijo que donde se concentra el mayor número de feminicidios es en los 11 municipios donde se decretó la Alerta de Género “y agregaría a Texcoco”.
¿Y los candidatos?
Estrada Mendoza señaló que el organismo emplaza a los candidatos a reunirse con ellos para que atiendan el problema, pero, sobre todo, sepan lo que se ha hecho, lo que falta y definan un compromiso para con las mujeres, porque si no saben lo que se ha hecho, se tendría un retroceso serio.
Indicó que se ha escuchado a los candidatos “repitiendo lo mismo que no funciona”, sin exponer nada sobre feminicidios o personas desaparecidas, en una “especie de simulación”.
Mencionó que es imperante que definan una postura, que digan no sólo qué harían en caso de gobernar, sino cómo lo harán. “Si no toman en serio el problema de las mujeres, no somos campañas, hoy nos dicen, hoy nos cuentan y mañana seguimos teniendo feminicidios”
“Nos preocupa que pueda darse el borrón y cuenta nueva, que podría detonar los feminicidios”, puntualizó.